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sábado, 25 de mayo de 2013

TRADICIONES DE HUAMANGA ..."PUMA CCAHUANCCA"


     Eran los primeros días de Se­tiembre de 1533, el cacique de Con­chopata mandaba a un indio atlé­tico. de profesión Chasqui, a dar algunas noticias de las riquezas de oro y plata recolectados en su co­marca, a los Orejones del Cuzco, para el rescate del Inca Atahualpa que estaba preso en Cajamarca.
    Para mayor ilustración del lec­tor podremos añadir que aquella ro­ca del Puma está entre las últimas que se notan para comenzar la ba­jada de Puma Ccahuanca hacia Ocros, entre ichus y hiervas de aque­llas alturas que hoy en día tiene un panorama hermoso al ver como baja en zigzageos caprichosos la carretera que va hacia Andahuaylas. De aquella altura divisa uno como si estuviera viajando en un avión al ver aquellas profundidades de arbustos, ichus y yervas de la puna hacia la bajada de Yauri Cuchu.
   El Chasqui, avanzaba jadeante la cuesta de Puma Ccahuancca, en dicho lugar se encuentra con u­na comitiva de indios del Cuzco, acompañado de un noble, portando gran cantidad de llamas conducien­do ingente riqueza en oro y plata, tales como vasos sagrados, mazurcas de oro, alhajas y otras chafalonías para el rescate de Atahualpa.
     El Chasqui le informa que nuestro Inca ya había sido ajusti­ciado. Al oír esta noticia nefasta ordena el noble Cuzqueño abrir u­na fosa de tres metros de profun­didad y allí lo hizo echar toda la riqueza del cual eran portadores, e hizo tapar con la misma tierra todo el oro y la plata.
     Uno de sus conductores, le in­terpela al noble indio, y le dice: “ Ccapacc, ¿pitacc Ccahuancca?. El jefe le contesta "Pumam Ccahuan­cca" - O sea, que el Puma cuida­rá. Para el efecto, cerca a la fosa del entierro existe un cerro que tie­ne la forma de un puma. He aquí el origen del nombre de aquel lu­gar. Y no se sabe hasta la fecha, si existirán todavía esas riquezas ente­rradas o quizá más tarde lo hayan retirado los mismos enterradores. Que si no lo hayan hecho, esas ri­quezas deben existir todavía hasta estos días.
JUAN DE MATTA PERALTA RAMIREZ.

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