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ANTONIO SULCA EFFIO (‘‘ASE’’) PREMIO NACIONAL DE POESÍA EN RUNASIMI.

                                                                                                     Homenaje de Rómulo Cavero Carrasco(*)

‘‘Perú llaqtata riqsiyta munaspaqa, puntata Runasiminta yachay’’

(César A. Guardia Mayorga)


Ayacucho, Huamanga: Historia, folklore y poemas escondidos en el ande, es fuente inagotable de las mejores tradiciones artísticas expresadas en poesías (harawis), canciones (takikuna), cuentos (willakuykuna), adivinanzas (watuchikuna), etc. Por eso el QAPAQ amawta José María Arguedas, gran activo divulgador del folklore nacional quechua o andino decía: «… la música andina, el folklore y poemas, es creación del pueblo que todavía ve al mundo, como a un ser viviente, música que parece brotado de la imagen mítica de los Apus y las montañas, de los ríos, la luz de los árboles…»
Sólo quién como el maestro JOSÉ ANTONIO SULCA EFFIO (‘‘ASE’’), no ha perdido su alma andina, su cordón umbilical con la Pachamama, está presto a escalar nuevamente los Apus, para luego dialogar con la naturaleza y bañarse en el río plateado junto al pisonay, las torcasas y hierbas silvestres. ASE, es parte de la legión de excelentes escritores, que Huamanga vio nacer, y que brilla con luz propia, lejos de la autopromoción que hace mucho daño.
ANTUKUPA PAQARIYNIN:
La calle Tenería Nº 101 de nuestra Huamanga Señorial, es y será histórica y recordada por el pueblo y por quienes aman la cultura andina principalmente. Chaypim ‘‘TESELO’’ sutiyuq qatun yachaywasi kuyakuypaq sapa punchaw waytarichkan. 

‘‘Toño’’, un 17 de enero de 1938, nace en dicho hogar formado por Tomás Sulca Leaño (ayacuchano) y doña Eulogia Effio Ortiz (de la pradera de los celajes: Andahuaylas). Huérfano de madre a los 3 meses de edad y de padre a los 16 años.

MAYLAW YACHAYWASIKUNAPIM ÑAWINTA KICHARQA:
Primaria: En el colegio salesiano Don Bosco de Huamanga.

Secundaria: En la otrora G.U.E. ‘‘Mariscal Cáceres’’ de Ayacucho y concluye en el Colegio Pedro A. Labarthe de Lima.
Superior: En la Tricentenaria Universidad Nacional de San Cristóbal de Huamanga (UNSCH), donde se gradúa como profesor Primario-Secundario, especialidad de Lengua y Literatura.

MAYKUNAPIM  LLAMKAPAKURQA
La Benemérita Guardia Civil  le cobijó durante 8 años, institución que luego le brindó todo su apoyo a fin que estudiara  en la UNSCH la profesión que siempre soñó, ser docente. Sobre el particular hay anécdotas asirinapaq. Icha yuyarispay chaykunatawan qillqaykullayman.

En  la casa de Castilla y Zamora, UNSCH, laboró por más de 30 años. Como dice ‘‘Toño’’, tenía para rato, pero la hemiplejia que le sobrevino, obligó dejar las aulas universitarias. Yuyachkaniraqmi, pukllaymi (los carnavales) mucho apreciabas y participabas en las famosas comparsas carnavaleras. Recuerdo como si fuera ayer, la última vez que paseaste y recorriste junto con tu esposa mama Inés y los amigos y familiares, por las calles solariegas de enlutadas campanas de Huamanga… ‘‘Hayna watallay kunan hinaqalla ichallaraqya pasyaykuymanraq…’’
Hoy se nublan tus ojos de Cóndor tanto en Lima como en Huamanga a la llegada de los carnavales, que poco a poco va tomando otros matices, lo cual es una aberración a nuestro rico folklore andino y cultural.
‘‘Toño’’, al margen de la labor como comunicador social en Radio ‘‘Huamanga’’ (hoy Radio ‘‘La Voz’’ de Huamanga) desde 1980 permanentemente escribía editoriales, artículos diversos, columnas enteras y cartas al Instituto Nacional de Cultura, pidiendo que el Carnaval Ayacuchano sea declarado ‘‘Patrimonio Cultural de la Nación’’. Encomiable labor que la coronaste con tu carta a Luis Lumbreras, en el que pides que el INC declare al carnaval ayacuchano ‘‘PATRIMONIO CULTURAL DE LA NACIÓN’’

¿IMA  LIWRUKUNATATAQ  QILLQARQA?
La pluma de Sulca Effio, tiene una notable identificación por la cultura andina, aprecio y respeto por la suerte de los más excluidos. Su pluma está cargada ‘‘…con inusitada y extraña fuerza espiritual más grande que nuestros andinos dioses tutelares: RASUWILLKA y QARWARASU…’’. Este hecho le hace optimista por el porvenir de nuestras culturas ancestrales, pese a que la globalización y el neoliberalismo amenazan con envolverlas con su manto oscuro incierto…» (Cavero 2,005).

 Los libros que ha escrito y escribirá , editado y editará el maestro ‘‘ASE’’, ya no le pertenecen. Es patrimonio de los ayacuchanos, peruanos del Perú Profundo y de Todas las Sangres y el mundo . En una conversación anterior nos decía ‘‘… mi trayectoria va declinando, por que la memoria me viene fallando…’’. Sin embargo vemos que sus versos van cimentándose más y más como el Qantu, por que esta andina planta paradisíaca tiene la particularidad de que cuanto más le queman las ramas, se fortalece más, crece más, se eleva más, florece, fructifica y se multiplica, por tener la sangre roja, rebelde y se alimenta de la cultura andina y el RUNASIMI.

Entre los libros editados mencionaremos:
- Entre Molles y Campanarios

- Cantipoemas I
- El Hijo de Tomás
- Puyimachakuna
- Historia del Periodismo en Huamanga 
- Cantipoemas II
- Chaqrucha
- Waytaq qarawi
- Los Arrieros de Huamanga en co-autoría con Amadeo Vega
- Machimina
- Kukuli
- Manual Quechua, entre otros.                                     

Tiene cuentos para niños y Haykus en Runasimi en preparación.
DISTINCIONES – PREMIOS:
- Cuando estudiante junto a su cuerpo de redacción de la Revista ‘‘EL LABARTINO’’, por el Concejo Provincial de Lima Metropolitana. 
A NIVEL REGIONAL:
- 1er. Premio de Poesía ‘‘OSMAN DEL BARCO’’,  Otorgado por el Concejo Provincial de Huamanga.

- 1er.  Premio de poesía, organizado por el ISP ‘‘JESÚS NAZARENO’’, por la editorial Cernícalo.
- Pergamino de Honor al mérito, otorgado por los Concejos Distritales de San Juan Bautista y Jesús Nazareno de Huamanga.
- Reconocimiento como HIJO PREDILECTO DE AYACUCHO y Condecoración, por el Concejo Provincial de Huamanga.
- Reconocimiento y premio otorgado por la DREA
- La Biblioteca Comunal de Cuchipampa de Huamanga, lleva  el nombre de José Antonio Sulca Effio.

A NIVEL NACIONAL:
- Primer premio de Poesía escrita en quechua para niños, en el I Concurso Nacional de Literatura Bilingüe en Lenguas Andinas y Amazónicas, otorgado por el Ministerio de Educación y la Unidad de Educación Bilingüe Intercultural.

- Mención Honrosa obtenida en el Concurso Nacional de Periodismo sobre temas de Folklore, otorgado por la Biblioteca Nacional del Perú.
- Representó  al Perú, en el Encuentro Internacional de Lenguas Nativas en IGUAZÚ, Argentina el año 2,004
- El Club Departamental Ayacucho (Lima ), el año 2007, le distingue por su Prolongada Labor Intelectual y Cariño a la Cultura Andina.
- En el presente año obtuvo el Primer Premio Nacional de Poesía Escrita en Quechua, otorgado por la Universidad Nacional Federico Villarreal de Lima, que próximamente le estará galardonando y entregando el premio respectivo.

ANÉCDOTAS:
- En la Revista de la Benemérita Guardia Civil, donde fue policía, escribió su Primer Cuento titulado ‘‘El Cabo Coronado’’.

- Uniformado de Guardia Civil, lo postularon para Presidente del Centro Federado de Educación de la UNSCH.
- Por ser fundador del Círculo Literario ‘‘JAVIER HERAUD’’ en Ayacucho, le ‘‘condecoraron’’ con una reclusión en las mazmorras donde estuvo un tiempo antes José María Arguedas, me refiero al ‘‘SEXTO’’.

MODESTIA  Y  SENCILLEZ
Antonio nos dice: ‘‘aprendí que mientras más modesto y sencillo seas, la gente te aprecia más y te quiere’’. El pueblo siempre le recuerda por su labor titánica e indesmayable, tanto en radio, TV, teatro (fue uno de los fundadores del TEA = Teatro Experimental Ayacucho), poesía, narrativa, periodismo.
Tengo en mi poder una Credencial firmada  por Antonio Sulca Effio, cuando fue Secretario General del Centro Federado de Periodistas y el mártir del periodismo nacional , asesinado en Uchuraqay, Félix Gavilán Huamán, de mi práctica periodística en ‘‘Estación Noticiosa’’ de Radio ‘‘La Voz’’ de Huamanga (hace 40 años)
Tiene más de 45 años de labor intelectual y más de 15 años como editorialista en el Diario ‘‘La Voz’’ de Huamanga, Diario Decano de Ayacucho, que se dedica a revalorar y apoyar nuestra cultura andina, nuestra identidad, nuestro Runasimi..
Nos dice que el mejor reconocimiento que él recibe y recibirá, es que sus alumnos y quienes son asiduos visitantes de ‘‘TESELO’’, hablen y se sientan orgullosos del Quechua y que no se olviden de sus raíces.
 TESELO, Centro de Cultura y Resistencia Andina

Este nombre histórico e inigualable para quienes aman la cultura andina, se refiere:T (TOMÄS), E (EULOGIA), S (SULCA), E (EFFIO), L (LEAÑO) y O (ORTIZ) (nombres y apellidos de sus progenitores). La Promotora Cultural de ‘‘TESELO’’ es INÉS VIRGINIA ACOSTA CHÁVEZ, esposa de Antonio, a quien cariñosamente le decimos mamá Inés. Ella cuando visitamos su local y de paso nos encontramos con el ‘‘Avispón Verde’’ y el ‘‘PUKA SISI’’, nos saluda con un calentadito o ‘‘quemadito’’ (a base de las lágrimas de la caña de Pulkay y otros ingredientes que son secretos profesionales, nos dice la anfitriona).
Dicho centro cultural está a disposición del pueblo amante y hambriento de cultura. Antes de hoy, QANTU, Asociación Quechua de Letras y Artes Ayacucho-Chanka, siempre realizaba sus sesiones y actividades en TESELO. Es el lugar donde se ve presentaciones de Libros, tertulias, actividades de aniversario como el del Día del Idioma Nativo y los viernes culturales. A diario es visitado por niños, alumnos de todos los niveles educativos, intelectuales, músicos, canto autores, poetas, narradores peruanos y extranjeros. En su patio, tuvimos la suerte de jugar ‘‘Sapo’’ con un delegado lingüista de Cuba y otro de Francia, hace unos 5 años.
Actualmente, Antonio, en su condición de Coordinador de TESELO, a pesar de su hemiplejia de hace 17 años, sigue luchando y llevando lauros para su tierra natal y el Quechua, que poco a poco se va levantando, y cual ave Fénix de sus cenizas se enarbola como lengua sublime y muy expresiva. Runasiminchikqa  kawsanqam wiña wiñaypaq. Tukuynastinpim waytarichkan . ’‘Mañana’’, es posible que el quechua se hable y enseñe básicamente en las instituciones educativas, dando cumplimiento al D.L. Nº 21156 , del 27 de mayo de 1 975, con el que se reconoce al Quechua como Lengua Oficial de la República.
Antonio fue uno de los fundadores de la Asociación de Escritores de Ayacucho (AEDA) y QANTU. Hoy, TESELO se viste de gala, donde, nos dicen va faltar espacio, por que toda Huamanga, va a saludar al Premio Nacional de Poesía en RUNASIMI, y RECIBIRÁ UN HOMENAJE MUY SUIGÉNERIS, nunca antes visto en esta tierra de molles y campanarios. Makiyta, rikrayta apachimuykichik llapallaykichikman.
Aprovechando los momentos más tristes de mi existir, porque hoy que es mi cumpleaños (lunes 26 de diciembre) y hace 365 días, mi señora madre mamá Donita, de mis brazos se fue al más allá. Dialogando con ella acabo de terminar este pequeño homenaje para ‘‘ASE’’.
Ama hina kaspa kay qillqachayta, ‘‘La Voz’’ de Huamanga Radyupi, diyariyunchikpiwan llapa llaqtaman riqsichipuway. Selva Andinatapiwanmi apachillani.

(*)El autor de este artículo es miembro fundador de "QANTU", Taller de Arte y Literatura Quechua Ayacucho-Chanca; periodista, docente cesante, miembro de la AEDA, miembro de la Legión Mariscal Cáceres Dorregaray, miembro de la Hermandad de Cargadores de Jesús Nazareno. Es conocido cariñosamente como"Guerrero del Quechua" pues aparte de hablarlo perfectamente lo preserva difundiéndolo a través de "La Voz" de Huamanga Diario-Radio y a través de su Diccionario Runasimi-Español.

HOMENAJE A LA CANCIÓN AYACUCHANA.


                                                Por: Lenon Tomás Tutaya De La Cruz. 
Nuestra música y el pueblo de Ayacucho están de pláceme esta semana al conmemorarse el Día de la Canción Folclórica Ayacuchana, que se celebra cada 6 de noviembre de cada año.  En homenaje al recopilador y difusor de la canción ayacuchana don Felipe Nery García Zárate, quien fue un connotado cantante, recopilador estudioso del cancionero tradicional  de nuestro medio.
Nery y Raúl García Zárate.
Su voz limpia, transparente, inconfundible, llorona, huamanguina, era característica cuando interpretaba nuestras canciones, lo que le permitió ganarse ese famoso apelativo de “Pajarillo” cuyas melodías recordaban las serenatas de medianoche y las vivencias del campo.
Hermanos García Zárate.
Con sus canciones envió al mundo un mensaje de amor, esperanza, de un mejor porvenir para Ayacucho, con el acompañamiento de la guitarra y voz de su hermano Raúl. El sentimiento, la fuerza, la pasión el dolor de nuestros mayores   afloraba en sus cantos, proyectando mensajes a los horizontes más lejanos dándole categoría, brillantez a la música ayacuchana, andina, peruana en esa tarea de “doctorar el huayno” y universalizarlo.

RECONOCIMIENTO.

En homenaje a su obra musical, las instituciones de Ayacucho entre ellas la Universidad San Cristóbal de Huamanga, establecieron el 6 de noviembre como el “Día de la Canción Ayacuchana”, en memoria a su persona, encarnando en él a  todos los geniales constructores de la canción ayacuchana.


 EMOTIVO HOMENAJE.

Por tal motivo el Centro Cultural de la Universidad Nacional San Cristóbal de Huamanga (CC. UNSCH), se engalana con una velada musical artística de “Música Ayacuchana” este 9 de noviembre con un homenaje muy especial a la canción Ayachana, con la presencia de grandes intérpretes de nuestro acervo cultural  como: la “Estudiantina Universitaria de Agronomía”, la agrupación musical “Killa”, la “Estudiantina de la ARCIJEA”, los “Solistas de la ARCIJEA”, Gladys Ñahui, Yolanda Mendoza, Elsa Vega, Fredy Quispe Palomino, además del elenco de danzas del CEFUNSCH, y mucho s otros.






OFRENDA A NERY GARCIA ZARATE
               Autor: Félix Atilio Rivera Alarcón.              Poeta ayacuchano

Tu dulce voz se eleva en blancas armonías
y nos hiere como una brisa de canciones
como un temblor de plegarias, fragancias y sollozos
pulsadas por tu lira y tu humilde corazón

Todos cosechamos tus huaynos y jarahuis callado cantor,
maestro de niños, fuiste agradable come el agua de los puquiales
como tu dulce trino de pajarillo quita sueño
come tu guitarra, mezcla de lucha y canei6n.

Tu filosofía fue el amor y la justicia
Esa nueva pedagogía que empieza con tu canto inmortal
que brilla come un espejo en cielo serrano.
Jamás buscaste banderas y laureles
Patriarca de música andina, aedo de lamentos indios
Ahora y siempre te lloran las guitarras huamanguinas…


CAYO SANTOS HUAMÁN.

    Cayo Santos, poeta, cantor y bohemio de reconocida trayectoria artística literaria. Es el juglar del pueblo; pícaro, romántico y enamorador en la poesía Ayacuchana, es uno de los prototipos de la declamación, que en eventos literarios se trata siempre está presente con sus improvisadas actuaciones ya sea en la ciudad de Huamanga o en el interior del país. Como cantor y poeta del pueblo predica la poesía proletaria con un fondo social.


ARENAL

Te vi
Meciéndote
 en el viento de la tarde
(Sirena soñabas
 volver a la mar)
Y…
al oscurecer llegamos
como estrellas fugaces
antorchas
y
coraje
y
se entretejieron
 las esteras
nuestras
y
llenamos de voces
nuestros sueños
¡Arenal!
y
así
     despertaste
vestida de pueblo joven.
De: “Capullo”.



NINA ÑAWICHAY

      Tuna
           tunita
      bordada de agujitas
      coponcito de los “Andes”
      pepitas de miel.

      Tuna
           tunita
      con tu pollerita amarillazul
      pintas los campos
      color de los caminos
      perfumada de amor.

      Tuna
           tunita
      agua del desierto
      pan del hambriento
      germinas aun en el fuego.

      Tuna
           tunita
      niña campesina
      armada para la injusticia
      centinela floreada
      guerrera de mis versos
      tierna creces
      blanca me esperas
      roja esmeralda
      corazón
      canción morada
      dorada libertad.

                                       De: “Capullo”


Casa

      Alquilada

Mi casa tiene la tristeza de un pescado
Que no pudo ser vendido
Porque  fue voluntario
En las redes de los pescadores

Mi casa tiene un jardín
Donde mean todas las mañanas
Los perros a la rosa amarilla
Que no pudo florecer
Por ser dueña de Antamina

Mi casa tiene la soledad de un poeta
Pegado en la pared
Mirando fijo a los ojos de una araña
Comiéndose una mosca
Esquina oculta del silencio

Mi casa tiene un techo
Con un agujero grande bien grande
Por donde se mete el cielo
No tenemos puertas
A donde vamos no salimos
  
            Mi casa es un fumadero
Llamado país
Donde todo es ilusión
Si crees que la verdad no es droga
No eres de este mundo paisano…
Mierda… aquí nada es real
(De Pueblo Joven, Poetas caminantes)


CAYO SANTOS HUAMÁN (Callao, 1965)
       Es Licenciado en Lengua y Literatura por la 
Universidad Nacional San Cristóbal de Huamanga.
Realizo estudios en la Escuela Superior de Bellas Artes 
FELIPE GUAMÁN POMA DE AYALA. 

Ha publicado:
“Cambio de Guardia” 
“Capullo” 
“Pueblo Joven, Poetas Caminantes”






HORIZONTES ENCONTRADOS EN "LA MORFOLOGÍA DEL TIEMPO" DE PEDRO OLÓRTEGUI.



Por: Gloria Dávila Espinoza*
        Desde el título de la obra, el poeta ayacuchano Pedro Olórtegui, nos entrega una singular obra poética, “La morfología del tiempo” No quepa la menor duda que provoca leerla, y beber de su poesía, para oír la voz del poeta, en ese silencio que arremete hasta encontrarnos “Oscilando en el extravío” como cuando señala en (p. 13):

“No recuerdo a la muerte sobre mis ojos
Ni a ella doblemente muerta.
No recuerdo haber pasado una temporada en el infierno pero sí, a la sombra de un ciprés, haberme hallado bailando y ahorcado.”

   Leer su poesía evoca la razón única de atisbar con detenimiento y celeridad la poética de los jóvenes en este siglo XXI, en donde cada verso trasuntan sus pensamientos, sueños y sufrimientos; y tal como nos ofrece Olórtegui en su verso-mundo, toda su creación artística, y ella nos conduce de la mano a transitar por los meandros de ese pasadizo de su poesía existencialista que pese a su juventud no está exenta de madurez literaria, como tal, declaro que sus poemas navegan en un mar de melodías-versos y su secreto es develado de modo muy sutil, allí, precisamente, en cada uno de sus poemas que liberan adrenalina y regresión como en la rueda del Samsara. Acá un ejemplo un extracto de: “Pretérito en el exilio” (p. 36):

“Ya todo se pierde,
entre los vientos
sobre el desierto agrietado,
tirana noche de las llanuras,
en la tarde desembocada de crespúsculos.
más allá de las montañas
En el huesudo peso de la ausencia”

La poesía es valedera si leerla genera no solo emociones, sino inmensas ganas de reflexionar y eso es lo que me produjeron los poemas de Olórtegui. Su trabajo replantea un nuevo enfoque poético, una mirada más profunda a la poesía. No en vano expone su gusto por la poesía de Edgar Allan Poe, Charles Baudelaire, Alejandra Pizarnick entre otros tantos consagrados maestros de la poesía mundial.

    Recuerdo vívidamente el día que lo conocí: Feria del Libro de Huancayo, a donde me había constituido por invitación de otro poeta. En ese tiempo, Pedro me entregó su poemario, lo había leído con avidez e incluso se lo manifesté: Me agrada tu forma de escribir, rió y dijo: gracias. Y en verdad no solo me agradó sino que me trajo con ella a aquellos filósofos quienes se centraron en el análisis de la condición de la existencia humana, la libertad y la responsabilidad individual, las emociones, así como el significado de la vida. Hoy entrego a ustedes una selección de sus poemas, de este libro “La morfología del tiempo” a fin de que, por cuenta propia, señalen la validez de su hermosa obra poética; la misma que estdá compuesta por 30 poemas y los que se han presentado en dos grupos: Los horizontes perdidos, Estación de Albatros y un epílogo. Larga vida para este poeta y sus creaciones.

      Selección de Gloria Dávila:

OSCILANDO EN EL EXTRAVÍO.
A Pilar, Por el silencio oscuro de su frente.
NO RECUERDO A la muerte sobre mis ojos
ni a ella doblemente muerta.
no recuerdo haber pasado Una temporada
en el infierno pero sí,
a la sombra de un ciprés, haberme hallado bailando y ahorcado.
No recuerdo envolverme en las obscuras ubres de la locura
Ni la inmensidad profunda del abismo.
No recuerdo la rueda ardiente ni el lejano horizonte de Ariel.
No recuerdo el amor en el silencio de Alejandra ni el pájaro profeta que la abrazaba en su naufragio.
No recuerdo el viento y la sal ni a la Alfonsina perfumada y vestida de mar
No recuerdo en Viena el vals junto a Federico en el desván del lirio
Ni al fresco paisaje de su herida que corría de Viznar a Alfacar.
No recuerdo a Juan decirme en una carta abierta y en el exilio que dios era mujer o una enfermera loca de Pickapoom.
No recuerdo la persecución de los pasos invisibles pero sí a las legiones demenciales de la noche.
No recuerdo tener espinas clavadas en el corazón ni Como los erizos habitar el olvido en el si bemol de un Pequeño Rocanroll.
No recuerdo a Julio Ramón en las antípodas de Epicuro Ni a Jekyll y Hyde en la morfina y el gingseng en el Romance de Curro.
No recuerdo ser Piter Pan ni Robinsón de Tournier.
No recuerdo el silencio inmóvil detenerse en la página virgen de una habitación cerrada.
No recuerdo recorrer Comala con el paso extenso, los ojos hambrientos y los latidos secretos.
No recuerdo llevar perdida la mirada en el desconcierto
pero sí al viento soplar la llama invisible dela liento.
No recuerdo aquella Estación violenta la que el sueño y el olvido
me entregaron en una noche desierta.
No recuerdo haber visto el puñal alzarse con delirio ni oír el grito de aquel hombre sobre el sillón de terciopelo verde presa de su martirio.
No recuerdo los Cien años haber pasado sin siquiera con la soledad hacer un pacto honrado.
No recuerdo a Mann, a Yats, a Dylan, no a Bob sino a Thomas.
No recuerdo a Frida esperar alegre la partida y tampoco en su volar volver a verla regresar jamás.
No recuerdo el frío de la noche junto a Joaquín, con sus versos de machín, un trombón y bombín.
No recuerdo a Mario sentirse papel mojado en un buzón sin tiempo y espera y viceversa
Ni a José esperar tan lejos y tan pronto y de cerca y con demora su última llamarada.
No recuerdo la desesperación ni el augurio ni el río ni el destiempo.
No recuerdo a mi Pilar en su ausencia y a su amor en vela dormida
Ni al oleaje de sus manos sostenerme la mirada en mi última caída.

FLOR DE FE.
ENCERRADME EN EL detenimiento
hasta el chasquido ebrio de febrero
perdido en el olor
habitante del extravío
en el pelo delicado de los océano,
sin vida y sin vacíos.
Te llevaré conmigo viento peregrino
amando los minutos,
mojando el alba en los óleos del camino
Solo cuerpo silvestre que se ufana ignorado
con la muerte sola y el dolor en calma.
Desnudo y retirado donde mi corazón me mira
taciturno, inmundo y desierto de más.
Así me veo, hallado en el mar de estepa donde crece
las manos de la sombra que son la nada que me sobra.
Luna de las arenas,
tienes la sangra de un ruiseñor
que agoniza lúgubre con el viento,
sosteniendo,
el cielo y el silencio.

PRETÉRITO EN EXILIO.
YA TODO SE pierde,
entre los vientos
sobre el destierro agrietado
tira noche de las llanuras,
en la tarde desembocada de crepúsculos.
Más allá de las mañanas.
En el huesudo peso de la ausencia.
Ya en el extravío
en el corazón sediento de los pájaros
en las alas de los muertos
bajo el tiempo del otoño
en el alto silencio
desde el olvido.
En los inválidos números infinitos.
Desde donde resopla el viento
el rostro de la sombra por mis manos,
desde donde la muerte,
silente, a esta parte
me obscurece irremediable, el sueño.

*Gloria Dávila Espinoza. Huánuco 1961, poeta, narradora, teatrista y activista indígena. Doctora en Ciencias de la Educación. Traducida al francés, rumano, catalán, alemán, inglés y coreano. Ha sido antologada en Medio Oriente, América del Sur, Europa, Asia y Centroamérica. Premiada fuera y dentro de su país. Ha publicado 6 libros: Redobles de Kesh, Kantos de Ishpingo, La firma, Danza de la noche, El hijo de Gregor Samsa y La casa del demonio.

TUPAC AMARU QAPAQ TAYTANCHIKMAN (HAYLLI TAKI) A NUESTRO PADRE CREADOR TUPAC AMARU (HIMNO CANCION).




José María Arguedas Altamirano.

        Lucanas india, mamay Doña Cayetana. Awqa wasipi, wakchawarmalla kachkaptiy, pay urpi sunqunwan, kuyay wiqinwan uywallawarqa. Tawantin Puquio ayllukuna allin qarikunaman. Paykumapim qawarqani warma sunquywan kumunirupa kallpanta, imaymana ruway atisqanta.


                 A Doña Cayetana, mi madre india, que me protegió con sus lágrimas y su ternura, cuando yo era niño huérfano alojado en una casa hostil y ajena. A los comuneros de los cuatro ayllus de Puquio en quienes sentí por vez primera, la fuerza y la esperanza.
Tupac Amaru, hijo del Dios Serpiente; hecho con la nieve del Salqantay; tu sombra llega al profundo corazón como la sombra del dios montaña, sin cesar y sin límites.
Tus ojos de serpiente dios que brillaban como el cristalino de todas las águilas, pudieron ver el porvenir, pudieron ver lejos. Aquí estoy, fortalecido por tu sangre, no muerto, gritando todavía.
Estoy gritando, soy tu pueblo; tú hiciste de nuevo mi alma; mis lágrimas las hiciste de nuevo; mi herida ordenaste que no se cerrara, que doliera cada vez más. Desde el día en que tú hablaste, desde el tiempo en que luchaste con el acerado y sanguinario español, desde el instante en que le escupiste a la cara; desde cuando tu herviente sangre se derramó sobre la herviente tierra, en mi corazón se apagó la paz y la resignación. No hay sino fuego, no hay sino odio de serpiente contra los demonios, nuestros amos.


Está cantando el río,
está llorando la calandria,
está dando vueltas el viento;
día y noche la paja de la estepa vibra;
nuestro río sagrado está bramando;
en las crestas de nuestros Wamanis montañas,
en su dientes, la nieve gotea y brilla.
¿En dónde estás desde que te mataron por nosotros?


Padre nuestro, escucha atentamente la voz de nuestros ríos; escucha a los temibles árboles de la gran selva; el canto endemoniado, blanquísimo del mar; escúchalos, padre mío, Serpiente Dios. ¡Estamos vivos; todavía somos! Del movimiento de los ríos y las piedras, de la danza de árboles y montañas, de su movimiento, bebemos sangre poderosa, cada vez más fuerte. ¡Nos estamos levantando, por tu casa, recordando tu nombre y tu muerte!

En los pueblos, con su corazón pequeñito, están llorando los niños.
En las punas, sin ropa, sin sombrero, sin abrigo, casi ciegos, los hombres están llorando, más tristes, más tristemente que los niños.
Bajo la sombra de algún árbol, todavía llora el hombre, Serpiente Dios, más herido que en tu tiempo; perseguido, como filas de piojos.
¡Escucha la vibración de mi cuerpo! Escucha el frío de mi sangre, su temblor helado.
Escucha sobre el árbol de lambras el canto de la paloma abandonada,
nunca amada;
el llanto dulce de los no caudalosos ríos, de los manantiales que suavemente
brotan al mundo.
¡Somos aún, vivimos!


De tu inmensa herida, de tu dolor que nadie habría podido cerrar, se levanta para nosotros la rabia que hervía en tus venas. Hemos de alzarnos ya, padre, hermano nuestro, mi Dios Serpiente. Ya no le tenemos miedo al rayo de pólvora de los señores, a las balas y la metralla, ya no le tememos tanto. ¡Somos todavía! Voceando tu nombre, como los ríos crecientes y el fuego que devora la paja madura, como las multitudes infinitas de las hormigas selváticas, hemos de lanzarnos, hasta que nuestra tierra sea de veras nuestra tierra y nuestros pueblos nuestros pueblos.

Escucha, padre mío, mi Dios Serpiente, escucha:
las balas están matando,
las ametralladoras están reventando las venas,
los sables de hierro están cortando carne humana;
los caballos, son sus herrajes, con sus locos y pesados cascos, mi cabeza,
mi estómago están reventando,
aquí y en todas parte;
sobre el lomo helado de las colinas de Cerro de Pasco,
en las llanuras frías, en los caldeados valles de la costa,
sobre la gran yerba viva, entre los desiertos.

Padrecito mío, Dios Serpiente, tu rostro era como el gran cielo, óyeme: ahora el corazón de los señores es más espantosos, más sucio, inspira más odio. Han corrompido a nuestros propios hermanos, les han volteado el corazón y, con ellos, armados de armas que el propio demonio de los demonios no podría inventar y fabricar, nos matan. ¡Y sin embargo, hay una gran luz en nuestras vidas! ¡Estamos brillando! Hemos bajados a las ciudades de los señores. Desde allí te hablo. Hemos bajado como las interminables filas de hormigas de la gran selva. Aquí estamos, contigo, jefe amado, inolvidable, eterno Amaru.

Nos arrebataron nuestras tierras. Nuestras ovejitas se alimentan con las hojas secas que el viento arrastra, que ni el viento quiere; nuestra única vaca lame agonizando la poca sal de la tierra. Serpiente Dios, padre nuestro: en tu tiempo éramos aún dueños, comuneros. Ahora, como perro que huye de la muerte, corremos hacia los valles calientes. Nos hemos extendido en miles de pueblos ajenos, aves despavoridas.
Escucha, padre mío: desde las quebradas lejanas, desde las pampas frías o quemantes que los falsos wiraquchas nos quitaron, hemos huido y nos hemos extendido por las cuatro regiones del mundo. Hay quienes se aferran a sus tierras amenazadas y pequeñas. Ellos se han quedado arriba, en sus querencias y, como nosotros, tiemblan de ira, piensan, contemplan. Ya no tememos a la muerte. Nuestras vidas son más frías, duelen más que la muerte. Escucha, Serpiente Dios: el azote, la cárcel, el sufrimiento inacabable, la muerte, nos han fortalecido, como a ti, hermano mayor, como a tu cuerpo y tu espíritu. ¿Hasta donde nos ha de empujar esta nueva vida? La fuerza que la muerte fermenta y cría en el hombre ¿no puede hacer que el hombre revuelva el mundo, que lo sacuda?

Estoy en Lima, en el inmenso pueblo, cabeza de los falsos wiraquchas. En la Pampa de Comas, sobre la arena, con mis lágrimas, con mi fuerza, con mi sangre, cantando, edifiqué una casa. El río de mi pueblo, su sombra, su gran cruz de madera, las yerbas y arbustos que florecen, rodeándolo, están, están palpitando dentro de esa casa; un picaflor dorado juega en el aire, sobre el techo.

Al inmenso pueblo de los señores hemos llegado y lo estamos removiendo. Con nuestro corazón lo alcanzamos, lo penetramos; con nuestro regocijo no extinguido, con la relampagueante alegría del hombre sufriente que tiene el poder de todos los cielos, con nuestros himnos antiguos y nuevos, lo estamos envolviendo. Hemos de lavar algo las culpas por siglos sedimentadas en esta cabeza corrompida de los falsos wiraquchas, con lágrimas, amor o fuego. ¡Con lo que sea! Somos miles de millares, aquí, ahora. Estamos juntos; nos hemos congregado pueblo por pueblo, nombre por nombre, y estamos apretando a esta inmensa ciudad que nos odiaba, que nos despreciaba como a excremento de caballos. Hemos de convertirla en pueblo de hombres que entonen los himnos de las cuatro regiones de nuestro mundo, en ciudad feliz, donde cada hombre trabaje, en inmenso pueblo que no odie y sea limpio, como la nieve de los dioses montañas donde la pestilencia del mal no llega jamás. Así es, así mismo ha de ser, padre mío, así mismo ha de ser, en tu nombre, que cae sobre la vida como una cascada de agua eterna que salta y alumbra todo el espíritu y el camino.

Tranquilo espera,
tranquilo oye,
tranquilo contempla este mundo.
Estoy bien ¡alzándome!
Canto;
mismo canto entono.
Aprendo ya la lengua de Castilla,
entiendo la rueda y la máquina;
con nosotros crece tu nombre;
hijos de wiraquchas te hablan y te
escuchan
como el guerrero maestro, fuego
puro que enardece, iluminando.
Viene la aurora.
Me cuentan que en otros pueblos
los hombre azotados, los que sufrían,
son ahora águilas, cóndores de
inmenso y libre vuelo.
Tranquilo espera.
Llegaremos más lejos que cuanto tú quisiste y soñaste.
Odiaremos más que cuanto tú odiaste;
amaremos más de lo que tú amaste,
con amor de paloma encantada, de calandria.
Tranquilo espera, con ese odio y con ese amor sin sosiego y sin límites, lo que tú no pudiste lo haremos nosotros.
Al helado lago que duerme, al negro precipicio,
a la mosca azulada que ve y anuncia la muerte
a la luna, las estrellas y la tierra,
el suave y poderoso corazón del hombre;
a todo ser viviente y no viviente,
que está en el mundo,
 en el que alienta o no alienta la sangre, hombre o paloma, piedra o arena,
haremos que se regocijen, que tengan luz infinita, Amaru, padre mío.
La santa muerte vendrá sola, ya no lanzada con hondas trenzadas ni estallada por el rayo de pólvora.
El mundo será el hombre, el hombre el mundo, todo a tu medida.

Baja a la tierra, Serpiente Dios, infúndeme tu aliento; pon tus manos sobre la tela imperceptible que cubre el corazón. Dame tu fuerza, padre amado.




Tomado del libro: Katatay, (Editorial Horizonte. 1984)